Armas, municiones y explosivos salen de circulación en favor de la seguridad ciudadana

En una contundente acción a favor de la seguridad ciudadana, el Ministerio de Seguridad Pública, a través de la Dirección Institucional en Asuntos de Seguridad Pública (Diasp), junto con la Gobernación de Panamá y la Policía Nacional, retiró de circulación 67 armas de fuego, 8,627 municiones y 313 explosivos durante la sexta jornada del programa “Armas y Municiones por Comida y Medicamentos”.

La iniciativa, desarrollada en la Gran Estación de San Miguelito y que se enmarca en el “Plan Firmeza”, se realiza de manera conjunta orientada a fortalecer la prevención y la convivencia pacífica en las comunidades de Panamá.

Entre el armamento recolectado figuran 17 armas largas, entre ellas siete escopetas, cuatro rifles, tres rifles de pellet y tres fusiles, además de una subametralladora. También se recibieron 49 armas cortas, distribuidas en 23 revólveres, 21 pistolas, cuatro armas de pellet y una réplica.

La jornada permitió además la recolección 72 proveedores, siete accesorios, 199 detonadores, 25 bengalas, 41 granadas lacrimógenas y 48 cápsulas CS, materiales que ahora serán retirados de circulación como parte de los esfuerzos para fortalecer la seguridad ciudadana.

En las seis jornadas realizadas durante el año, las autoridades han recuperado cerca de 500 armas de fuego y casi 40 mil municiones, una cifra que representa cientos de potenciales situaciones de riesgo evitadas gracias a la colaboración ciudadana.

El director Institucional en Asuntos de Seguridad Pública, Juan Herrera, destacó que cada persona que participa en la jornada recibe atención bajo un protocolo seguro y confidencial. Tras una evaluación técnica del armamento entregado, los participantes reciben bonos que pueden canjear por alimentos y medicamentos, sin necesidad de revelar su identidad.

Uno de los aspectos más importantes del programa radica en la absoluta reserva del proceso. Las autoridades no solicitan nombres ni información sobre el origen de las armas. El objetivo consiste en retirar de los hogares y las calles cualquier artefacto que pueda representar una amenaza para niños, jóvenes y familias.

Cada arma entregada queda inhabilitada de inmediato ante la presencia de quien la entrega. De esta forma, las autoridades garantizan que el armamento no regrese al mercado ilegal ni pueda volver a utilizarse. Posteriormente, las piezas pasan por procesos de destrucción definitiva que aseguran su eliminación total.

La próxima jornada será el 29 de octubre en Cuatro Altos, provincia de Colón, mientras que el 20 de noviembre se desarrollará una nueva edición en Chiriquí.

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